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¿Cómo vivir el tiempo de Adviento?

Desde la Delegación Episcopal de Liturgia dan las claves para vivir estos días.

Huir de la dispersión de las fiestas paganas

Históricamente, este tiempo nació de modo disperso, ya que en sus inicios no se celebraba de igual modo en Roma, en Francia o en España. […]

Se invitaba a los cristianos a huir de la dispersión de las fiestas paganas y parece que se trataba de un periodo de preparación para recibir el sacramento del Bautismo en la Epifanía, que también celebraba el Bautismo del Señor. […]

Actualmente, en este tiempo cabe distinguir un primer período, que se extiende desde el primer domingo de Adviento (el domingo más cercano al 30 de noviembre) hasta el 16 de diciembre, y un segundo periodo que va desde el 17 al 24 de diciembre. Durante los primeros días las oraciones y las lecturas se refieren a los pasajes que anuncian la llegada del Señor como Mesías y juez al final de los tiempos, dando gran cabida a los profetas, entre los cuales destaca Isaías y Juan Bautista, el precursor, personaje típico del Adviento que indica la presencia del Mesías.

A partir del 17 de diciembre, la oración cristiana se centrará en la preparación inmediata del recuerdo del nacimiento del Salvador. Son días en los que se proclaman los textos evangélicos de la infancia, según san Mateo y san Lucas, evangelistas del nacimiento del Señor y de su preparación. María adquiere un singular protagonismo en estos días, especialmente en el cuarto domingo. A lo largo de este tiempo aparece como Hija de Sion, sierva del Señor o nueva Eva. Asimismo, es imagen de la Iglesia, que espera y anhela al Señor.

Espera gozosa

[…] Desde el punto de vista pastoral es interesante que nuestras parroquias fomenten el cuidado de la espiritualidad de estos días; algo que se puede hacer desde varias perspectivas:

  • Desde una lectura orante y sosegada de la Palabra de Dios que la Iglesia propone durante estos días.
  • A través de charlas de formación litúrgico-espiritual, que expliquen el sentido y el modo de vivir este tiempo.
  • El fomento de la celebración del sacramento de la penitencia, como invitación a la conversión ante la espera del Señor.
  • La colocación y bendición de la corona de Adviento.

La corona, en lugar destacado

Al comenzar el tiempo de Adviento, se recomienda la colocación de la corona de Adviento en un lugar destacado de las parroquias y otros lugares de culto. Como signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad, es símbolo de esperanza, de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, ya que el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros y con su muerte nos ha dado verdadera vida.

[…] la corona encierra en sí varios símbolos:

En primer lugar, la luz, que señala el camino, aleja el miedo y favorece la comunión; y para los cristianos es símbolo de Jesucristo, luz del mundo, tal y como se expresa en este pasaje de la Sagrada Escritura: «¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!» (Is 60, 1).

En segundo lugar, el color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

En tercer lugar, el hecho de encender cada semana los cirios de la corona pone de relieve la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad.

[…]

Oración de bendición de la corona de Adviento

Oremos. La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado. Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la ha adornado con luces. Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedimos, Señor, que mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo, iluminará todas las oscuridades. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

 

Propuesta de monición para encender la corona

  • Primer domingo. Encendemos, Señor, esta luz, como quien está en vela aguardando la llegada del Señor. En esta primera semana de Adviento nos preparamos con alegría para que la venida de Cristo disipe las sombras y tinieblas de nuestra vida y reconozcamos que la salvación está más cerca de nosotros. La primera vela de esta corona nos orienta a caminar hacia esa luz, que refleja a Cristo, luz del mundo, que nos atrae hacia sí.
  • Segundo domingo. Del mismo modo que el profeta Isaías anhela la llegada de un tiempo de paz y San Juan Bautista nos invita a preparar el camino del Señor, nosotros encendemos estas dos velas, reavivando la esperanza del cumplimiento de las promesas hechas a los patriarcas de Israel. Que estas luces nos impulsen a disponernos con nuestra vida para llegada del Señor.
  • Tercer domingo. Uno de los signos que muestran a Jesús como luz del mundo es el devolver la vista a los ciegos, como escuchamos en el Evangelio de este domingo. Que estas tres velas que hoy encendemos sean signo de la alegría de saber que el Señor está muy cerca y de que pronto podremos contemplar su gloria: él viene en persona para abrir los ojos a los ciegos y hacer caminar a los cojos.
  • Cuarto domingo. María, la virgen encinta que va a dar a luz un niño, representa el modelo de la Iglesia que vive en la espera confiada en el Señor. Estas cuatro velas que hoy encendemos nos indican que el cumplimiento de las promesas está a punto de realizarse y que el Enmanuel, el Dios-con-nosotros, se hace presente en medio de su pueblo.

La corona en las familias

Igualmente las familias pueden poner una corona de Adviento en sus casas. En este caso, no es necesaria llevarla a la iglesia para bendecir, pero sí se puede hacer en familia la bendición anteriormente señalada.

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