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Homilía del domingo V de cuaresma – A nuestros queridos feligreses de la parroquia Santo Niño de Cebú

A nuestros queridos feligreses de la parroquia Santo Niño de Cebú: paz y bien.

Confinados en la parroquia, no dejamos de teneros muy presentes en nuestra oración. Celebramos por todos vosotros diariamente la Eucaristía, hacemos en comunidad nuestros rezos, en los que siempre encomendamos de manera especial a todos los que esta situación les obliga a vivir en soledad, en el dolor de la enfermedad o de ver algún familiar sufriendo y enfermo. Cada día oramos, aunque no sepamos su nombre, por quienes nos han dejado ya estos días, para encontrarse con el verdadero médico de las almas, Jesús en su Reino. Desde la fe en la resurrección podemos decir «Dichosos ellos que ya pueden ver el rostro de Dios», ya que se unieron a Cristo en la Cruz de la enfermedad y la muerte. Tampoco olvidamos a los que el dolor de la separación se convierte en una herida profunda, que solo Jesucristo puede sanar, como un bálsamo, que cura lentamente.

Sabemos que muchos de vosotros seguís alimentando vuestra fe en la oración diaria, en la lectura de la Palabra, siguiendo y participando en alguna de las Eucaristías que se emiten por televisión o por internet. 

Para este domingo V de Cuaresma he considerado muy alentadora la homilía que nos envía Fray Santiago Agrelo, Arzobispo Emérito de Tánger, que hace años vino a la parroquia a predicar en ella. Algunos le recordaréis por su sencillez franciscana, su amor a los excluidos, su profunda fe, que se contagiaba. Que esta homilía también os ayude a vivir con fe y esperanza,  en esta situación de separación y cercanía a la vez, que nos toca en lo más hondo y nos ayuda a descubrir esos otros planos de nuestra persona y de nuestra vivencia cristiana que teníamos un poco olvidados.

No os olvidéis de practicar la Comunión Espiritual, ni de reconciliaros día a día con el Señor y los hermanos, como el Papa Francisco nos recomienda. ¡Qué hermoso fue celebrar ayer tarde, con los jóvenes de la parroquia, la celebración de la reconciliación por esos medios que ellos manejan tan bien!. No podemos recibir la absolución individual, pero si podemos recuperar el estado de gracia si nuestro arrepentimiento es sincero y nos comprometemos a acudir a recibir dicha absolución cuando pase este tiempo de alarma.

Que el Señor os bendiga a todos. ¡Buen domingo de Cuaresma!

Fray Antonio Roldán TOR y la Fraternidad Franciscana de vuestra parroquia Santo Niño de Cebú.

Homilia de Fr. Santiago Agrelo, Arzobispo hemérito de Tanger