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Tres poemas para Semana Santa

Lávame los pies

Lávame la cara

Coge ese agua

Y purifícame mi alma

Tú, ¿A mí?

¿Porque me lavas?

Quien soy yo

Para que me laves a mí la cara

 

Quién soy yo

Para que limpies mi alma

No sólo los pies

También las manos y la cara

 

Este es el agua

Con la que limpio tus pecados

Por fin tus heridas del alma

Quedarán ya cicatrizadas

 

Te miré a los ojos

Cuando te lavaba la cara

Te decía que te amaba

Y tu, simplemente, me mirabas

 

Te podía perdón

Al secarte las manos

Pues borraste mis pecados

Y tu aún me seguías amando

 

Abrázame de rodillas

Sostén mi mano,

Te he lavado los pies

Quiero seguir contigo a tu lado

 

Gracias amigo

Pues me regalaste tu alma

Y en esta noche yo

Decidí lavarte la cara

Frío y cruz

Hielo y sangre

Los clavos del Señor

Se congelan por no besarte

 

Viento y nieve

Hierro y olvido

El manto de nieve cubre

Las huellas de aquél camino

 

Escarcha y niebla

Piedra y camino

La luz alumbra ya

El amanecer de un nuevo olvido

 

¿A dónde vas?

Triste y solitario montañero

No te rindas al marchar

Camina y no mires atrás

 

Condenado al olvido

Hay un Cristo en la montaña

Solitario y muerto de frío

Esperando ese trágico destino

 

Llega hasta Él

No dejes que se olvide

El Frío te vence

Y Tu caes perdido y rendido

 

El tiempo se ha vuelto en contra

La nieve roza tu cara

El Frío congela tu andar

Y piensas en volver hacia atrás

 

Decido ir hacia Él

Llego a ti Dios Mío

Te cubre la nieve y el frío

Ya somos dos en este camino

 

En la cruz del frío

En la montaña del olvido

Rezo a tus pies

Herido y sin latido

 

Rezo muerto de frío

Pero, ¿Qué es el frío?

Si a ti te olvidaron

Cuando vivo te crucificaron

 

Crucificado y muerto de frío

Olvidado y sepultado

En un sepulcro vacío

Lleno de agua y frío

 

En la montaña del olvido

Me quedo contigo

En la montaña Blanca

Hasta que la Luz salga

 

No habrá principio

No habrá final

Solo a Dios hay que esperar

En este eterno final

Llegó la hora

Llegó la noche

Rezar en el huerto

Y pasar la noche

 

Llegó la hora

Llegó el momento

Velar con Cristo

Hasta su muerte

 

Llegó la hora

Llegó el silencio

Todos despiertos

Conciliando con la noche

 

Centinela del Templo

Que rezas en la oscuridad

Despertar a las estrellas

Que su luz guíe vuestro caminar

 

Centinela del Templo

Que aguardas a la aurora

No cuentes el tiempo

Simplemente reza y ora

 

En lo alto del huerto

Se escucha una oración

Es la voz de Cristo

Suplicando con temor

 

En lo alto del huerto

Las lágrimas caen a la tierra

Son los ojos llorosos de un hombre

Emocionado por rezar a su Padre

 

El tiempo se ha parado

La imaginación vuela

Tu rostro se aleja de mi

Y tu, sigues rezas por mí

 

Rezo contigo

Rezo dormido y despierto

Quiero rezar contigo en el huerto

Sostén mi mano y guíame con tus pasos

 

Quiero rezar y no puedo

Quiero alabarte y no lo consigo

Abrázame, no me alejes de tu lado

Llévame contigo, el tiempo así pasará volando

 

Rezo contigo

Rezo en el huerto

En esta Noche Santa

En la que salvarás nuestras Almas

 

Se termina y se acaba

Dios, principio y final

Rezaré contigo

Hasta que el sueño gane y me lleve contigo.

 

Adrián Castillo

Abril 2022